San Martín y Bustos: cartas que surcan América luchando por su independencia

El siguiente texto se publicó originalmente en la edición del mes de agosto de 2025 del periódico La Idea de Cruz del Eje, Córdoba. La Idea es el único periódico, en toda América, que aún se hace con la técnica del Linotipo. Invitamos al público a que se acerque a conocer la experiencia de La Idea y que pueda acompañar el proyecto de su Fundación con aportes solidarios y comprando un ejemplar. Podés buscarles en Facebook como Asociación Amigos La Idea o en Instagram como @la_idea1923. Y en la web www.laidea1923.com. En la imagen que acompaña la nota podemos observar al pintar Álvaro Izurieta posando junto al retrato que realizó del Gral. Bustos y que se encuentra exhibido en el Museo Deodoro Roca de la localidad de Ongamira, Córdoba.

Entre la sublevación del Ejército del Norte de 1820 y la Entrevista de Guayaquil en 1822 la disputa por el territorio estaba áspera en distintos rincones de América. Miles de realistas combaten al mando del Gral. Juan Ramírez Orozco en el Alto Perú y otros 20000 desembarcarán para la nueva avanzada colonizadora. 

Enfermo el Gral. Belgrano, Juan Bautista Bustos fue elegido Jefe del Ejército del Norte. Mientras, del otro lado de la Cordillera, San Martín se prepara para comenzar su expedición marítima hacia el Perú. En el intercambio de cartas de 1820, las diferencias parecen más de prioridades que de proyectos: San Martín insiste para que Bustos se ponga al frente de la defensa del Norte, junto a Güemes. Bustos pretende gobernar en Córdoba y constituir el Congreso Federal. Don José cree que eso puede esperar y le sugiere que todas las tropas peleen contra el enemigo realista.  

Asumido el mando Bustos debió decidir entre continuar hacia Bs. As. o regresar al norte. El 9/1/1820 en Arequito, el Ejército revolucionario nacido en mayo de 1810 desconoce las órdenes impartidas por Alvear y Rondeau e ideadas por Rivadavia. Bustos envía a Güemes la mayoría de las tropas. Se compromete con la guerra de independencia pero reafirma su plan de fortalecer a Córdoba y la Federación. 

El 16/2/1820 San Martín le escribe y ya lo nombra “Señor Gobernador Don Juan Bautista Bustos”. En las cartas siguientes cambia por “General en Jefe del Ejército Auxiliar del Perú”. Escribe San Martín el 31/7/1820: “Yo soy con usted, compañero, en el deseo de un Gobierno General, pero se destituye mi esperanza, cuando veo que el furor de división propende más y más a contradecir ese deseo. En medio de esto, Carrera y Alvear, parece que anhelaran como a su felicidad, a la última disolución social y a complicar más las desgracias de los pueblos: empero no es permitido a los patriotas desesperar de la salud de la Patria; ellos deben esperar contra toda esperanza, hasta afirmarla, o sepultarse bajo sus ruinas”. El 19/8/1820, antes de partir de Valparaiso, escribe: “Mañana sale la expedición que ha sido retardada por un enorme cúmulo de dificultades. Quiera usted escribirme con frecuencia de los progresos de la reforma, desde que sepa mi posición en tierra, para que se consuele mi espíritu, dirigiendo sus cartas a Güemes, que me las remitirá oportunamente. Sería superfluo ofrecer a usted de nuevo, la estimación con que soy su afectísimo compañero y amigo. Que su mano besa”. El 21/3/1822, Juan García del Río escribe a San Martín que, según sus informaciones, “el único amigo que parece tiene usted en el otro lado es Bustos. El cual defiende a usted a capa y espada”. En mayo, San Martín y Bolívar sellan el “Tratado de la Unión, Liga y Confederación perpetua” formando una Confederación de los 5 grandes territorios de América. Para la liberación definitiva afrontarán batallas en el Centro y el Alto Perú. Con movimientos organizados, en forma de pinza, Bolívar y Sucre avanzarán por el Norte;  San Martín atacará desde Lima, hacia el este. El 16/5/1822 San Martín firma instrucciones a Bustos: “Póngase usted a la cabeza del ejército que debe operar sobre Salta, la campaña es segura si usted me apoya los movimientos de 4500 hombres al mando de Alvarado. Yo espero un buen resultado; la Patria así lo exige y el honor de nuestras provincias lo reclama. No hay que perder un momento, mi amigo, la cooperación de esa división va a decidir enteramente la suerte de la América del Sud”. 

Cuando en julio de 1822 San Martín y Bolívar se encuentran en Guayaquil saben que la liberación continental depende del compromiso de todas las provincias del sur. En el Alto Perú, las tropas realistas son más que las propias, están mejor armadas y alimentadas.  Bustos cuenta con 1000 soldados pero, como otras provincias, no puede solventar la batalla. Mendoza aporta 100 soldados; San Juan otros 100; Salta compromete 300 y San Luis 150; Santa Fe suma 300 soldados con caballos. 

Bs. As. poseedora del gran puerto, tiene las arcas más acomodadas. Gobierna Martín Rodríguez, líder del Partido Liberal, pero el poder pertenece a Rivadavia. Bustos sabe que su figura tendrá mala recepción entre los centralistas y subraya que no tiene duda en abstenerse de conducir las tropas, para no obstaculizar el plan. Su sobrino Francisco Ignacio Bustos viajará, junto al emisario de San Martín, Gral. peruano Antonio Gutiérrez de la Fuente. La respuesta del gobierno centralista se dilatará por semanas. Y, cuando la emiten, no causará sorpresa.