
Fotógrafo sociodocumental y fotorreportero brasileño.
Nacido en Minas Gerais en 1944. Y que nos ha dejado físicamente a sus 81 años en París, el 23 de mayo de 2025.
“Nosotros tenemos la llave del futuro de la humanidad, pero debemos entender el presente. Las fotografías muestran una parte de nuestro presente. No podemos permitirnos mirar para otro lado. Nuestra historia es la historia de la comunidad, no del individuo”.
El fotorreportero recientemente fallecido, ha desarrollado una poderosa obra que nos devuelve lo mejor y lo peor del mundo que hemos construido.
Hay en Salgado un profundo y humano sentimiento de hermandad con toda la materia viva. Un universalismo verdadero: “Más que nunca, siento que solo hay una raza humana. Más allá de las diferencias de color, de lenguaje, de cultura y posibilidades, los sentimientos y reacciones de cada individuo son idénticos.”
Pequeños documentos de la Historia grande
El ojo que viaja, dialoga, da testimonio y allí lo dispone. Ahí la apuesta de Sebastião Salgado, su modo de moverse. Ha viajado por más de 130 países, desarrollando distintos proyectos. En uno de esos viajes, en el 2010, rumbo a Nueva Guinea en Indonesia, contrae malaria falciparum, enfermedad que daña permanentemente la función de su médula ósea.
Uno de los más emblemáticos fue la exposición “Éxodo. En el camino de la migración”. Fue preparada en el 2000, pero exhibida por primera vez en Europa en 2006. La muestra presenta 180 fotografías en las que Salgado cuenta la historia de nuestro tiempo a través de momentos dramáticos y heroicos: la condición de refugiado, el instinto de supervivencia, los momentos de éxodo, disturbios urbanos, las tragedias ambientales de los continentes. Habla del miedo y de la pobreza. Pero de la dignidad también y del coraje. Siempre con respeto, con ternura, con una profunda comprensión.
Su carrera como fotógrafo comienza trabajando para la agencia Sygma, en 1974. Para 1979 hace trabajos para Magnum Photos, con sede en París. En esas vueltas sucede: un 30 de marzo de 1981. Salgado vuelve de trabajar en Australia, era freelance asociado a Magnum. A pedido de The New York Times, se había programado para acompañar a Reagan durante una semana. Como no estaba acreditado, tras conseguir zapatos y corbata prestados, logra ingresar finalmente al Hotel Hilton en Washington. Su trabajo eran los 100 días de Ronald Reagan en el Gobierno. Al ingresar el Presidente de los Estados Unidos, Salgado junto a un enjambre de periodistas y fotógrafos estaban en la explanada de ese ingreso al hotel, John Hinckley de 22 años dispara una breve pero decidida ráfaga. Salen 6 balas. Una pega en Reagan hiriéndolo en el pulmón derecho. En el momento del ataque estaban presentes varios fotoperiodistas, 3 de ellos lograron las imágenes de la agresión: uno era el brasileño Sebastião Salgado.
Tras eso publica «Otras Américas», fotografías de viajes desde aproximadamente 1977 hasta 1984, que fueron reunidas mostrando la perdurabilidad de las culturas y creencias campesinas y de los pueblos originarios de América Latina. La primera edición aparece en 1986, publicada por la editorial francesa Contre-jour.
Luego vendrá “Sahel, el final del camino”. Agrupa material de sus colaboraciones con Médicos sin Fronteras en Sahel, hacia el norte del Continente Africano:
“Trabajé en Etiopía en 1984, después continué por todo el Sahel en el 85 y el 86. Pasé casi 2 años seguidos en esta región, haciendo un reportaje sobre el hambre.Había un campo de refugiados, el más grande la historia hasta el momento, tenía unas ganas locas de enseñar aquello. Demostrar que había una gran parte de la humanidad que vivía en la miseria. Que era sobre todo una cuestión de reparto, no solo una cuestión de catástrofes naturales”.
En 1993 publicó su tercer libro: “Trabajadores: arqueología de la era industrial”, allí contrasta los vestigios de la era industrial a nivel mundial. Para poder realizarlo, viajó sin descanso durante 6 años, a lo largo de 23 países.
En 1994 crean junto a Lélia Wanick, su esposa, la agencia “Amazonas Images”.
En 1998 surge “Génesis”, el proyecto fotográfico que devolvió a Salgado a los orígenes y por el que viajó a unos 32 países fotografiando lugares aún vírgenes, dándonos a ver por primera vez. “Es una parte de mi trabajo, porque mi fotografía ha sido mi forma de vida. Yo viví así”. Luego, en el año 2000 publica “Migraciones: Humanidad en transición”.
Los retratos de Sebastiao son circunstancias que cuentan por lo que se ve y por lo que no se ve. Él decía que la fuerza de un retrato está en esa fracción de segundo en que podemos entender un poco de la vida de la persona que fotografiamos. “Los ojos dicen mucho, la expresión de la cara… Cuando haces un retrato no eres tú solo el que hace la foto, la persona te ofrece la foto».
La película documental del 2014, “La sal de la Tierra”, de Wim Wenders junto a Juliano Ribeiro Salgado (hijo de Sebastiao) comienza preguntando: “¿Una película sobre la vida de un fotógrafo? Quizás sea mejor comenzar recordando el orígen de esta palabra. En griego foto significa luz y grafis escribir, dibujar. Un fotógrafo es literalmente alguien que dibuja con la luz. Alguien que escribe y reescribe el mundo con luces y sombras”.
En todo su trabajo y en sus palabras, subyace la pregunta por la ética de la condición humana, por la política y la economía, por las desigualdades. Un ojo lúcido, de corazón ancho e inquieto.



