Todo nace bajo el fuego humano de la narración y es en comunidad.
Con ese triple mecanismo de círculo, encuentro y relato tempranamente inventamos algo para detener el tiempo.
Una triple frontera capaz de ver pasar, de contener y amplificar los pasos de una lengua que muta, que arrastra como río y que seguirá siempre abriendo cauces.
La persistencia de una historia bien contada donde el género poco importa y es apenas agua estanca en el camino de la invención.
Aquí una nueva triada: invención, lengua y persistencia.
Es preciso salir a crear espacios para esas búsquedas, entrar en ese juego donde las cartas no están echadas. Nutrir al idioma en sus articulaciones, para fijar alegría y conocimiento y que haya circulación.

La piel del abismo
por H. Nahúm Mirad
Frente a un mundo saturado de signos, ¿qué queda? ¿El refugio de la razón, la fractura de la violencia o la aporía final de abrigar la piel del abismo, sabiendo que la palabra es un acantilado que termina por disolverlo todo? ∞
