Por Fernando Bellino
La película documental “La receta” narra desde adentro una carneada; momento trascendental de cruces y encuentros para esta numerosa familia de descendientes de alemanes del Volga, que hace de la tradición del chacinado, un modo de celebración y sostenimiento del amor, la cultura y sus raíces.
(En la foto de portada: Rita Weth a la cabeza de los saberes y las transmisiones entre generaciones)
Chacra de la Merced es un barrio de la ciudad de Córdoba que hace décadas está en una situación de emergencia ambiental debido a la contaminación. Además de la planta de tratamiento de líquidos cloacales EDAR, de Bajo Grande, que descarga líquidos no tratados o deficientemente tratados en el río Suquía, es una zona circundada por curtiembres, canteras y vertederos a cielo abierto en las antiguas lagunas de extracción. Está ubicado en el extremo este de la ciudad, entre el río Suquía y la Ruta Nacional 19 Norte.
Allí, en ese barrio durante dos días de invierno pasan del abrazo, al cuchillo y la sangre, del baile al canto, al sudor y al trabajo. La cámara nos muestra el ancho ritual de esta numerosa familia, donde la cultura y el encuentro están a flor de piel, ocurriendo.
El documental se para en el verbo, en la acción y deja ocurrir. Muestra la faena del chancho completa: del encierro al camión, a la cadena y el arrastre. El chillido y el cuchillo, la sangre y el comienzo, a partir de esto, del proceso de chacinado. Se trata de una tradición ancestral que combina conocimientos culinarios, conservación de alimentos y técnicas artesanales que varían según la región del país. Tiene sus raíces en Sumeria y Roma, pero sobre todo se instaló en Europa en la Edad Media. También en países como España se usó como símbolo y comprobación de que no eras judío o bien lo eras pero converso. Y como todo tiene historia, al mezclarse aquellas técnicas y conocimientos y prácticas de siglos en Europa, con los aportes de saberes y prácticas que aportaron desde nuestros pueblos originarios, hasta la cultura gaucha instalada en los campos y las pampas del país. Ese intercambio, esa sazón de aquello entre esto y sus implicancias, dan a las elaboraciones de nuestro país un sello personal, entre los lugares de mayor calidad en el mundo.

La reunión en pleno.
En tiempos de dispersión digital y cultura del consumo, este material nos convida con lo tangible, la reunión. Una tradición familiar para preservar y expandir la memoria.
Hablamos con Martín Rena, pariente de los Weht, actor, artista, y en este caso responsable de la idea original y de la producción ejecutiva del proyecto. Nos cuenta:
“La idea surge en el cumpleaños número 80 de mi tío Pubi (Pedro Weht). En una charla con Pedro, su hijo, al ver lo abrumado y extasiado que estaba de presenciar en ese festejo desde el más grande al más chico en cada detalle, celebrando la vida con ese nivel de amor y generosidad, compartiendo la abundancia de ese encuentro con todos los que habíamos sido convidados a ese fuego.
Eso fue en marzo de 2019 y, para julio del mismo año, era la época de la carneada. La intuición me dictaba que era ya, en ese momento, y no dudé ni un instante. Hablé con Teodoro (Ciampagna), le conté un poco cuál era la idea. Él me habló de un amigo con experiencia en documentales y nos juntamos a cenar. Este amigo resultó ser Mario Funes (Turkhy), de quien de casualidad había visto un documental en Canal Encuentro sobre un equipo de natación muy conmovedor. Todo eso se reveló en esa cena y no hubo dudas de que era el momento.
Llegó el día del estreno para el que ideamos tres posibilidades: alquilar una sala en la ciudad de Córdoba, armar un cine al aire libre en la misma chacra donde fue la carneada o estrenar por el canal DNI Documentales de Turkhy. Al final, decidimos que había que volver al lugar con la película. No fue como lo soñamos, al aire libre con el sol del atardecer de fondo, pero fue en la casa del Tío Pubi y la Tía Negra, en el salón multiuso donde está el árbol de la familia y al abrigo de las estufas y el mate con crepes de mis primas. Fue un momento hermoso, un abrazo necesario, fundamental; emocionante e intenso pensando en que muchos de los allí retratados ya no están con nosotros”.

El otro motor del encuentro: Pedro Weht, hoy fallecido.
También le pregunté a Martín por el resto del equipo de trabajo. Que nos cuente sobre el proyecto DNI Documentales, con quienes hizo la película:
“DNI es un proyecto personal de Turkhy Funes, que viene haciendo audiovisual documental de lo que conoce, de su territorio. Es muy interesante; vayan a esa cuenta de YouTube y exploren cómo ha explorado él como realizador, desde historias propias de su pueblo, pasando por el detrás de escena de los festivales, hasta «Esenciales», que es una serie que realizó en plena pandemia y que creo que va a servir en un futuro para recordar lo que han sido esos dos años de pausa en el mundo”.
– ¿Qué es lo que más te gustó de este trabajo?
¿Qué es lo que más te gusta de la película?
“Voy a citar a mi tío Pedro: «Hay que hacer, lo que hay que hacer». Lo intuitivo sigue siendo una marca en mí. Confiar en las personas idóneas y confirmar una vez más que en lo colectivo todo es posible, todo.
Y por último… recibir la devolución de los espectadores en la que una imagen, una palabra o una foto ha removido algún recuerdo olvidado en la memoria, es otra confirmación de que «lo viejo funciona» y que creo que, en estos tiempos de amor ausente, donde reinan las fobias, reencontrarse con la sabiduría de los mayores es absolutamente necesario y urgente”.
La Idea original es de Martín Rena, que comparte Producción ejecutiva con Teodoro Ciampagna. La dirección, el montaje, cámaras y sonido son de Turkhy Funes. En cámaras: También acompañaron Ciampagna y Álvaro Martín; que también estuvo en el Sonido.
Le agradecemos a Martín Rena por habernos atendido.
Aquí el documental:
«La Receta»
La mejor carneada del mundo.
Bagna cauda
«… el perfume que da el ajo
hace ir todos los males…»
(de una receta de bagna cauda traducida del piamontés)
Toma una cacerola
de la mesada.
Échale aceite de olivas
y asiéntala en la hornalla.
Con una cuchilla de asas
muerde, hiere,
trincha, gasta
hasta desmigajarlas
unas cabezas de ajo
y un pequeño cardumen
de anchoas saladas.
Y cuando crepite,
ahoga ese derroche
en un litro de nata.
Pero eso solo no basta
si la tierra
no entrega sus frutos
y el corazón no estalla.
Dilo:
¡que a sabiendas
se sumerja cada uno
en la salsa!
María Teresa Andruetto (Arroyo Cabral, 1954)
(Poema del libro “Palabras al rescoldo”. Ediciones Argos. Córdoba. 1993)

