El cruce biográfico de artistas, políticos y figuras públicas que anidaron bajo los cielos cordobeses.
——————————————————————- Entrega N°1
ADA FALCÓN:
la Joyita argentina nos saca a bailar
Por Juan Stahli
Desde su infancia brilló en teatros, radios y el cine. Grabó más de doscientas canciones. Juntó fortuna, la dilapidó con histrionismo y destreza. Coleccionó envidias a montones. Entre chismes -siempre perversos- y mentiras bien editadas la arrastraron a recluirse en los suburbios de la escena artística. Ella eligió el silencio sostenido y la penitencia. Demasiadas crónicas construyeron una imagen de mujer errante, resaltando lo extraño de sus decisiones en plena exposición. Acá te invitamos a bucear entre la obra artística de Ada Falcón y las razones de un éxito merecido y arisco, gigante y golpeador.

(Foto: Ada Falcón, 1935)

Cuando Buenos Aires transita las primeras décadas del siglo 20, emergen voces de mujeres del tango que llevan muchos años trabajando, ocultas, en los arrabales del arte “reconocido”. La ciudad ya es una de las más prolíferas del continente y, lejos de la Primera Guerra Mundial, explora un desenfreno cultural, alimentado por la inmigración, las bondades de la economía y sus talentos deportivos, científicos y artísticos. Entre 1920 y 1930, junto al nacimiento y proliferación de las radios, se registran en la industria discográfica una gran cantidad de voces femeninas. Para ello lucharon contra privilegios, privaciones y prejuicios. Los ambientes donde se cocinó esa salsa creativa de géneros nacidos del arrabal son reservados para el placer y regodeo de los hombres. La mujer cantante trabaja de noche y por más que tenga una vida ordenada y profesional, llega a su casa de madrugada. Y eso no es muy bien visto. Pero las mujeres del Cuplé y las Tonadilleras, y las que actúan y cantan en teatros, circos, burdeles, varietés, cantinas y bodegones comienzan a ganarse el lugar de artistas. Interpretan ritmos variados: vals, canción criolla, milongas y tangos. Todo esto pese a que se vive entre dictaduras autoritarias y muy severas, maquilladas en el contexto de una economía en expansión. Y gobiernos débilmente democráticos, producto de fraudes y elecciones poco representativas, más allá de la Ley Sáenz Peña (1912). Porque las mujeres pueden actuar, cantar y grabar pero votar no.
La JOYITA Argentina
Pobre chica! Murmuraban al pasar.
¡Pobrecita! Con sus flores gana el pan.
La florista de Maipú; sus ojitos miran,
quién la viera, con temor de ver la luz.
¡Pobre chica!
(Osvaldo Fresedo / Emilio Fresedo)
Aída Elsa Ada Falcone nace en 1905 como tercera hija de una familia adinerada de Ituzaingó en Buenos Aires, son herederos de los Anchorena. Ada se cría entre el paisaje y las instalaciones confortables de la estancia familiar “Los Paraísos” en las mejores tierras productivas bonaerenses. Su padre Miguel Nazar Anchorena fallece en Francia, cuando Ada apenas era una beba. Es la madre Cornelia Boesio, quien azuza a sus hijas Amanda, Adhelmaa y Ada a que desarrollen su gusto por el arte. Se instruyen en las Tonadillas españolas, muy famosas por aquellos años en la voz de artistas como Lola Membrives, Imperio Argentina, Perlita Greco o Anita Palmero. Ada debuta con 4 años en la Sociedad de San Vicente de Paul, se presenta como “La Joyita Argentina”.
Las actuaciones prematuras de niña ayudan para construir su perfil de cantante y actriz, que se esparció desde los teatros de revista y se popularizó por muchos años. En su adolescencia asume Ada Falcón como nombre artístico y se presenta con un número de Tonadillas en el Teatro Apolo.
En la construcción de su repertorio musical, podemos intuir, influyó lo que podía escuchar en conciertos o bailes de su región desde la infancia. Al haber nacido en zona rural, Ada absorbe el folclore y la canción criolla. Pero también el canto lírico de las músicas europeas que la inmigración nos trajo. Y que ella conoció desde su adolescencia entre tantos elencos y orquestas compartidas.

La NOCHE PORTEÑA: Teatro, Canto y Desenfreno
Besos y amores… Amistades…
bellas farsas y rosadas ilusiones
en el mundo hay a montones, por desgracia…
Madre hay una sola.
(Agustín Bardi / José De la Vega)
Las cantantes llegan a las radios y se destacan como cancionistas y en radioteatros. Hay muchas reconocidas y exitosas que nunca grabaron. Y tantas otras perdidas entre el anonimato del circuito nocturno porteño. Las dos primeras mujeres en registrar su voz en Argentina fueron Rosita Quiroga y Azucena Maizani, en el año 1923. Recién dos años después otra mujer, con apenas 20 años, logra grabar en nuestro país. Aunque su joven historia de dos décadas ya tenía muchos capítulos de trajín, arte y éxitos. Fue el 8 de julio de 1925 cuando Ada Falcón llega a pararse frente al micrófono de una de las compañías más importantes de su época: RCA Víctor. Allí queda el registro de dos canciones como solista junto a la Orquesta de Osvaldo Fresedo: “Oro y seda” con música del propio Fresedo y letra de Amadeo Canal; y “Pobre chica” con música de Osvaldo Fresedo y letra de Emilio Fresedo.
La siguiente sesión se registra el 23 de diciembre de ese año. Hubo un cambio de orquesta: graba con la denominada Orquesta Típica Víctor, organizada por el sello y con dirección de Luis Petrucelli y Ciriaco Ortíz en la fila de bandoneones. En esta jornada canta “Risas de cabaret”, con música de José María Rizzuti y letra de José María Ruffet; y “Casquivana” cuya música fue compuesta por Vicente Martinelli y la letra por Humberto Ferrari.
Ese mismo año, mientras se prepara para las grabaciones en Víctor, Ada ensaya en paralelo para su debut en el teatro de revistas. Entre las plumas y el humor, músicas y cantantes tenían su espacio. Se presentan tiempos muy intensos en cuanto a su aparición en obras de teatro del Lara, el Nacional y el Maipo.
Éxito, Derroche, CORTES Y QUEBRADAS…
Peregrino y soñador, cantar quiero mi fantasía
y la loca poesía que hay en mi corazón
y lleno de amor y de alegría, volcaré mi canción…
Alma de bohemio (Roberto Firpo / Juan Andrés Caruzzo)

Luego de su debut en discos Ada Falcón pasó varios años en silencio.
Entre 1925 y el 29 no tiene mucha actividad como cantante fuera del teatro. Se dedica a estudiar y a perfeccionar su canto. El registro mezzosoprano la convierte en una cancionista con mucha técnica. Pero no dejará de buscar interpretaciones de las letras que elige difundir, porque le inspiran pasión y la convidan a vivir sus aventuras de diva total. En esa época se consolida un cambio tecnológico fundamental en las grabaciones de audio: las viejas bobinas acústicas se cambian por micrófonos y grabaciones eléctricas. Grabar con micrófonos permite captar la voz con una amplitud mayor, lo que benefició a las y los artistas que se destacaban por su técnica.
En 1929 Ada ingresa definitivamente en la historia del Tango: firma su primer gran contrato con Odeón, que se encuentra entre los mejores sellos de Argentina. Comparte catálogo con grandes estrellas y comienza a transitar por las vitrinas de la industria musical. A partir de mayo graba acompañada por el Trío de Enrique Delfino (piano), Manuel Parada (guitarra) y Antonio Rodio (violín). En algunas canciones la guitarra es reemplazada por un bandoneón. Fueron varias jornadas para registrar 14 canciones de los más variados ritmos y estilos. El vals “La Divina dama”; la zamba “Mi gaucha se jue con Dios”; y varios tangos: “Adiós, que te vaya bien”, “Gomina”, “Entre sueños”, “Te tira la milonga”, “Soy un arlequín”, “Gilito”, “Atorrante” y “Tengo miedo”, por listar algunos.
Francisco “Pirincho” Canaro carga 40 abriles y hace tiempo trabaja con el letrista Ivo Pelay. Canaro fue un visionario en el pensamiento de unir el tango con el teatro. Produjo la “Revista musical del Tango”, donde los chistes y actos absurdos o de circo pasaron a segundo plano, para dejar lugar a historias cantadas. Aquellas obras están pensadas para una gran diva. Con la producción de Canaro, Ada protagoniza “La muchacha del centro” o “La historia del Tango”. Ese mismo año junto a Canaro y su orquesta en Odeón grabará “Tu diagnóstica” y “No mientas”. En pocos meses sus discos empezaron a venderse en todos lados. Ella pasó de ser una voz femenina en el tango y de tener un contrato de artista normal, a la estrella femenina del catálogo, codo a codo con la estrella mayor: Carlos Gardel. El afecto con Don Carlos es mutuo, comparten noches y trastiendas; tiempo suficiente para conocerse las almas en aquellos intensos años que les regaló el tango, eso hasta junio de 1935.
Pero no todo el contexto y los sucesos personales brillan en el día a día para Ada. En esta etapa de tanta exposición comienza a tener fobia. A huir de la cercanía de su público. Al llegar a su primera experiencia en radio Belgrano, descubre que puede trabajar y ganar dinero allí. En ese ambiente se siente cuidada. Nadie la mira, nadie la ve. Pero también, sobre todo, ella no ve a nadie. Aunque ese registro de latir entre las sombras, no la alejó de su compromiso con las personas que como ella dedicaban su vida al arte. Desde 1931 integró el Círculo de Autores y Compositores de Música, integró su último Padrón hasta que se produjo la fusión con la Asociación de Autores, en SADAIC.
Cuando las grabaciones con su voz llegan a Europa, México y EE. UU. la Falcón llegó a ser la artista más vendida del catálogo internacional de la Odeón. La empresa ya tiene desplegada una red de distribución internacional, con base en Barcelona y París. En sus sedes europeas la Odeón copia discos y los distribuye con facilidad. A medida que crece su popularidad, la orquesta comienza a tener ofrecimientos para viajar. Canaro y su Orquesta ya son el tango que se baila en todos los salones. Madrid y París les esperan con ansias en medio del furor por el tango y las orquestas. Sin embargo, mientras Ada continúa grabando los éxitos, Canaro con la orquesta raja a su primera gira europea, donde la muchacha es reemplazada por el pampeano “Charlo” Carlos José Pérez.
En la gira que ocurre entre 1930 y el 32 por varios países de América, entre ellos Brasil y Chile, se alternan para reemplazarla Mercedes Simone y Tita Merello. En 1935 la orquesta será la encargada de musicalizar un crucero por varios países de América y el Caribe. Un viaje turístico que se extenderá por varias semanas. Al crucero con la Orquesta Típica Francisco Canaro se subió Fanny Loy. La mujer que canta en sus discos. Esa voz que tanta gente tararea al unísono, jamás lo acompañó.
La EMPERATRIZ del TANGO
Pasaron los años y mis desengaños,
yo vengo a contarte, mi vieja pared…
Madreselva (Francisco Canaro / Luis César Amadori)

Mucho tiempo antes de deambular entre deseos, pasiones y desencantos del mundo artístico, la sociedad creativa con Canaro y su Orquesta se volvió arrolladora. En 1930 llegan a grabar 40 canciones. Falcón se convierte en una intérprete muy versátil, capaz de jugar con su voz en todos los géneros que picotean las orquestas: Tango, Vals, Pasodoble, Ranchera y Milonga. En su frenético devenir de grabaciones, Ada desarrolla una gran capacidad para interpretar a distintos poetas. Registra versos de Celedonio Flores, Enrique Cadícamo, Homero Manzi y Enrique Santos Discépolo. En el equipo de producciones de Canaro, está Ivo Pelay como letrista, que la conoce del teatro y de muchos años compartidos entre bambalinas. Pelay describe sus días y sentimientos con notable realidad.
Canaro comienza a repetir el uso del dueto para ciertas canciones, recurso que utilizaba en los teatros. Ada graba con Ernesto Famá en el 34, con “Un jardín de ilusión”. Después le seguirán “Noches de amor” y varias más. Y con Charlo graba “Casas viejas” en 1935.
Ada no para de grabar y vender. Su rostro aparece en revistas y carteles de toda la ciudad promocionando vestimentas y perfumes. Pero, en su intimidad, ese esplendor de artista mundial hacía tiempo comenzaba a diluirse. Algunos pocos desprevenidos se sorprendieron cuando anunció que no realizaría más presentaciones en público. Por un tiempo prolongado la Falcón solamente trabajó en la sala menor de Radio El Mundo, que sería bautizada sala “F”.
En paralelo, el tango vive su hora dorada y las orquestas triunfantes se consolidan en la década de 1940. Con las orquestas hay más bailes, más fiestas. Y queda menos lugar para la poesía, el canto expresivo. Merman las y los cantantes. Cuando el éxito se le vino encima y la sepultó con dinero y fama, la Falcón vive en una mansión de tres pisos ubicada en Palermo Chico donde es atendida por cinco sirvientes. Se toma más de dos horas en cada baño. Y luego sale con algunos de sus autos importados por Palermo, para secar su pelo con el viento. Una catarata de excentricidades comenzó a transformar su vida en leyenda. Y los titulares de la prensa se hacen eco de rumores de todo tipo. Por esos días, una revista de mucha circulación publicó un montaje: la imagen de tapa mostraba a Ada vestida de monja. Si bien era conocida su devoción y su fe, esa fake primitiva le pegó en el alma. A partir de ese año, su vida comenzó a profundizar por divagues muy alejados de toda creatividad artística.
En 1938 decidió que no quería seguir al lado de Canaro y para eso toma la decisión de cortar toda relación comercial. Aquellos años juntos nos legaron casi 190 canciones grabadas y más de 180 actuaciones en vivo. Ada se recluye en su casa durante meses. Acepta algunos shows, pero como no quiere que ni sus músicos la vean, exige una serie de cortinados y modificaciones a las escenografías corrientes, que la alejan cada vez más de la industria.
Para Falcón las últimas grabaciones fueron “Corazón encadenado” y “Viviré en tu recuerdo”, ambas compuestas por Canaro. Todo ocurrió en una sola jornada, corta y precisa, el 28 de septiembre de 1942. En los estudios de Radio Splendid de Buenos Aires llegaba cada día sileciosamente y partía también en silencio, hasta los últimos días de diciembre de 1942. Cumplió con su contrato interpretando varias canciones separada de su orquesta por un biombo.
Cuando diciembre llegó a su fin, ese día salió de la radio, se subió a su descapotable rojo y nadie la volvió a ver por allí.
La GOLA se va y la FAMA…
Es la última farra de mi vida,
de mi vida, muchachos, que se va…
La última copa (Francisco Canaro / Juan Andrés Caruso)
Ada Falcón se consagra como Laica a la tercera Orden de San Francisco o “las Terciarias”. Elige vivir “en la penitencia” antes de seguir expuesta a los ojos juiciosos de prensa, industria y el público fanático. Como parte de su entrega a Dios se despoja de joyas y otros brillos. Comienza a vestir ropa sencilla y poco llamativa. Siempre de color negro o azul. Se muestra poco y siempre con el pelo tapado. Comienza a regalar sus pertenencias y luego “remata” su lujosa casa de Palermo.
Hacia fines de 1942 se muda junto a su madre a un chalet ubicado en Salsipuedes, pueblo de menos de 5 mil habitantes en esa época, ubicado en el valle de las Sierras Chicas de Córdoba a 30 km de la capital.
Su madre Cornelia Boesio fallece en 1981. Luego de muchos años se ha quedado definitivamente sola. Ada encontrará refugio en el Hogar de las Hermanas de San Camilo, en Molinari -localidad cercana a Cosquín- en el Valle de Punilla.
Para el final todo es tristeza y del siglo 21. Un geriátrico clásico y blanquecino aloja a una de las estrellas del tango mundial. Ada Falcón terminó internada allí, luego de un episodio grave de su enfermedad que la llevó por un paseo improvisado por Villa Carlos Paz, sin avisar por supuesto. De sus pertenencias no quedó nada. Todo lo regaló o se lo fueron llevando. Sobrevivieron al paso del tiempo un espejo de pared alto y gastado, y una máquina de coser que una familia vecina guardó por años y la entregó a los nuevos dueños de la casa llamada como ella “La Joyita”.
Su cuerpo se apagó en la madrugada del 4 de enero de 2002. Su voz se había apagado mucho tiempo antes, en las sombras del silencio peregrino. Desde entonces sus restos descansan en la bóveda de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) en el Cementerio de La Recoleta de Buenos Aires.

Una de las salas de «La Joyita», la casa de Ada Falcón en Salsipuedes, Córdoba.
Allí se conserva el total de la casa y funciona como un museo que la homenajea.
ADA FALCÓN COMPOSITORA

En noviembre del 29 en un atentado político, fue asesinado Carlos Washington Lencinas, su pareja de ese momento. Lencinas era ex gobernador de Mendoza y dirigente radical contrario a Yrigoyen. En honor de su amor y en memoria por su asesinato Ada compuso el vals “Sueño con él”.
«Pecado mortal» es otro tema de su autoría, la grabó con la Orquesta de Francisco Canaro el 21 de noviembre de 1930.
Sueño con él
Siempre he soñado en tener
un gran cariño y poder
decir que siempre seré tu amor.
Esa es la dicha y placer
que más ansío de él
para que siempre me diga
te quiero, te adoro.
Sueño, sueño con él
Sufro y temo en creer
Quisiera amarlo menos
No puede ser!
Sus besos me enloquecen
Sus ojos también.
Sueño, sueño con él
Siempre será mi pasión
Porque lo quiero tanto
Dulce ilusión de amor
Y nunca quise con tal fervor.
Siempre el recuerdo tendré
De aquella tarde de amor
Que a un paseo él me invitó
Me hablo de amor y pensé
Que me quería y lo amé
Por que con pasión me dijo
Te quiero, te adoro!
Pecado mortal
Ayer cuando el dolor, tu puerta fue a golpear
y el mundo, sin cesar, da espalda a tu clamor,
Mi mano yo te di y el gesto fraternal
abrigo, techo y pan contigo compartí.
Del brazo te llevé y fui tu salvación
porque en tu corazón se ahogaba ya la fe,
y en medio del dolor, de tanta adversidad
te supo reanimar, mi amor.
Tus lágrimas sequé y abrí mi corazón
Y mi cariño fue, tu redención.
Hoy te vas al calor de otros brazos
Y sin pena me das esquinazo,
Olvidando que ayer, en tu cruel padecer
Puse el dulce consuelo, de mi querer.
Para siempre te cierro mi puerta
nuestra historia será cosa muerta.
Pero tu ingratitud, es pecado mortal
y tendrás que pagarlo al final.
Las manos que hoy te dan, el oro y el placer
Mañana buscarán algún otro querer,
Y entonces, como ayer, un viento torcedor
Te empujará otra vez, al llanto y al dolor.
Entonces me dirás, tu ingratitud de hoy
Entonces sí sabrás, lo buena que yo soy,
Fantasmas de traición, tu lecho rondará
Y en vano implorarás, perdón.
ADA FALCÓN EN EL TEATRO DE REVISTAS
La Falcón debutó en teatro cuando era una niña. Entre varieté y tonadillas, actuando como “La joyita argentina” llegó a los teatros importantes de calle Corrientes y se convirtió al instante en una actriz adorada.
En las noches porteñas de 1920 las veredas de los teatros se llenan desde temprano. En las marquesinas luces de neón se perfilan las figuras de elencos destacados. Y los afiches llevan los retratos inigualables de la fotógrafa Annemarie Heinrich, nacida en Alemania pero criada en Entre Ríos. En el interior, el hall central se tiñe de bohemia. El humo del tabaco suspendido se eleva sin prisa. De fondo se escucha a la orquesta afinando, mientras esperan que la presentadora “de sala” haga los anuncios. Cuando el público ingresa, la sala permanece en total oscuridad. Siempre se llena a tope. El ingreso a las Cazuelas cuesta centavos, son lugares de acceso popular. En el escenario se recorta la silueta de una escalera y destellos de luz blanca. Ada baja cantando a capela: radiante, divina, conquistadora. El público se desvive por aplaudir. El ritmo los abraza cuando canta la Falcón.
Su presentación fue con la obra “Mujeres, flores y alegrías” en el Teatro Apolo. En 1923 Ada Falcón ingresó a la compañía del Teatro Nacional con la dirección de Pascual Carcavallo. El Nacional, ubicado en Corrientes 960, era el teatro donde se programaban los sainetes más populares.
Para 1926 su crecimiento como actriz y cantante la llevó a cambiar de compañía y las tablas del Maipo la vieron subir como actriz principal. Llegó a la cima con la obra “La fiesta del Tango”, dirigida por Ivo Pelay, socio y letrista de Francisco Canaro. En esos años participa en las revistas “Cisnes y pavos reales” (1926) y “Las flores del vicio” (1927). Cuando en 1929 se asocia con Francisco Canaro, él ya sabía que Ada tenía pasta de estrella y no de bataclana. En 1932 estrenaron “La muchacha del centro” en el Teatro Nacional. Al año siguiente, el Teatro Sarmiento fue el escenario elegido para montar “La canción de los barrios”, una obra que recorría los principales barrios porteños con sus canciones.
Ada Falcón en el CINE: 3 películas y un mito
Participó en tres películas. Hay una leyenda que la coloca en el reparto de una cuarta, pero no existe copia conocida de ella.
| EL FESTÍN DE LOS CARANCHOS | TU CUNA FUE UN CONVENTILLO | ÍDOLOS DE LA RADIO |
| Es su primera actuación y llegó en 1918, cuando tenía apenas 13 años, en la película dirigida por Luis Ramasotto. Todavía era cine mudo. Una Ada peque interpreta el papel de niña prodigio en el film, donde también participa su hermana Adhelma. | En 1925 participa de otra película muda, junto a María Esther Podestá, dirigida esta vez por Julio Irigoyen. El film se basa en el sainete escrito por Alberto Vacarezza y estrenado en el Teatro Nacional en 1920. | El tercer film llegó en la cumbre de su estrellato, corría 1934. Ada es la protagonista junto a Ignacio Corsini y Tita Merello. La película fue dirigida por Eduardo Morera y producida a todo vapor por “Río de la Plata”, compañía cinematográfica de Francisco Canaro. Llenó cines en todo el país y se proyectó por las principales ciudades de Europa y EE. UU. |
| ¿EL CANTAR DE MIS PENAS? |
| La historia que se transmite entre susurros y recuerdos, cuenta que Ada Falcón formó parte del reparto en la película también dirigida por Julio Irigoyen en 1941. El largometraje de ficción en blanco y negro sólo se exhibió en cines de barrio en Buenos Aires y de algunas provincias. Y se ha perdido todo rastro porque su director no conservó los negativos. Su última proyección registrada fue en septiembre de 1960. |

